Producimos en planta
El local llega armado, no en piezas sueltas.
Todo lo que se puede resolver antes, lo resolvemos antes. El ajuste fino, la luz cableada, la cerradura probada. Lo que llega al local ya funcionó una vez.
Una marca no encarga ciento cincuenta locales de una vez. Los encarga de a uno, durante veinticinco años, y cada uno tiene que salir como el anterior.

El primero
Antes de producir nada estudiamos el manual de la marca y medimos el local en sitio. De ese trabajo sale el primero, que no es un local más. Es la unidad contra la que se van a comparar todas las que vengan. Lo aprobamos pieza por pieza —el frente del mostrador, la altura del estante, el tono exacto de la madera— y recién entonces lo congelamos.
De ese primer local no queda una foto. Queda el plano de despiece de cada pieza, el detalle de terminación y la muestra de color aprobada. Ese conjunto es lo que sigue trabajando veinticinco años después.

El número cien
Producir un local está al alcance de bastante gente. Producir el local número cien, doce años después del primero, con otro insumo en el mercado y otra generación de máquinas, y que se lea igual que el primero, es otro problema. Por esa grieta se desarma una red, sin que nadie lo decida.
Se sostiene comparando contra la muestra aprobada y no contra el local anterior. Si cada apertura se mide contra la última, la diferencia se acumula y en veinte locales ya no hay marca. Cuando Lacoste actualiza su manual, rehacemos el prototipo, y los locales que siguen salen del estándar nuevo.
La apertura
Un local de red casi nunca abre en un terreno vacío. Abre en un centro comercial, con una fecha fijada por el contrato de alquiler y una ventana de montaje que se cuenta en horas. La fecha ordena todo lo que viene antes.
El local llega armado, no en piezas sueltas.
Todo lo que se puede resolver antes, lo resolvemos antes. El ajuste fino, la luz cableada, la cerradura probada. Lo que llega al local ya funcionó una vez.
En la ventana que dé el centro comercial.
Los centros comerciales dan horario acotado y a veces sólo de madrugada. El montaje lo hace equipo propio, que es lo que permite decidir en el momento cuando algo no cierra.
Sin pendientes que resolver después.
El piso llega con el lustre curado en planta. No hay olor, ni espera, ni polvo de lijar sobre un local que abre a la mañana siguiente.
Preguntas
Sí, y es el caso más frecuente. El método es el mismo desde el segundo local. Aprobamos un prototipo y replicamos contra él. Con la escala cambia la planificación, no el criterio.
Con los dos, y en general al mismo tiempo. El estudio define el proyecto y el detalle; la marca aprueba contra su manual. La producción responde a los dos, y las observaciones de obra vuelven al mismo lugar.
Sí. Producimos en Buenos Aires, despachamos, y el montaje lo hace equipo propio en destino. Así trabajamos en nueve países de América. Cambia el plazo de logística, que entra en el cronograma desde el principio.
Rehacemos el prototipo contra el manual nuevo y los locales que siguen salen de esa referencia. Los que ya están abiertos quedan documentados con su propio despiece, así que una actualización posterior se puede hacer local por local, sin rehacer la red entera.
La madera, el aluminio, el hierro, el cristal y el tapizado se producen en la planta propia. Hay ítems que no se producen en la planta y se compran —artefactos de iluminación, herrajes de catálogo, equipamiento eléctrico—, y en la propuesta queda dicho cuáles son.
El siguiente paso
Un plano, un corte o una foto de la referencia bastan para decir cómo se produce: con qué perfil, con qué encastre y en qué plazo. Sin compromiso.
Enviar un detalleCon los planos, o con una idea de la escala, la respuesta es una propuesta y un plazo comprometido contra la fecha de apertura.
Solicitar propuesta